29 nov. 2012

Novedad editorial: Defensa e ilustración de la neolengua


Defensa e ilustración de la neolengua, Jaime Semprun.
Traducción de Emilio Ayllón Rull.
Ediciones El Salmón – Alicante / Madrid, Noviembre de 2012 – 144 páginas – 
9 euros – 18,5 x 12 cm 

«¿Conservarían por mucho tiempo los esquimales la gran cantidad de términos de que disponen para referirse a los distintos estados de la nieve, o los que tienen los cabileños para diferenciar cada grado de maduración de los higos, si fueran trasladados de repente, los primeros a la Cabilia y los segundos a Groenlandia?», se pregunta Jaime Semprun, quien al emplear el término orwelliano de «neolengua» alude a su sentido original, una reorganización lingüística radical: «la extensión que doy al término neolengua, que empleo para designar la lengua que nace hoy espontáneamente del suelo convulsionado de la sociedad moderna, corresponde a la que han alcanzado en nuestras vidas las exigencias del "medio industrial" y de sus tecnologías».
Semprun explica que a la transformación radical y universal de la vida por las nuevas tecnologías corresponde necesariamente una lengua universal y enteramente original. A la normalización tecnocientífica y la igualación de la experiencia le sigue una depuración de la lengua que se ve descargada de la tarea de «expresar sentimientos que ya no experimentamos y nociones que ya no concebimos». La neolengua se constituye entonces en la «lengua natural de un mundo cada día más artificial».

Jaime Semprun (1947 - 2010), pensador y escritor francés dedicado desde Mayo del 68 a la crítica social, su preocupación fue hasta el último momento evitar las sendas trilladas y los lugares comunes, y reanudar una y otra vez, pese a los errores y las deficiencias de cada momento, el empeño de transformar radicalmente esta sociedad. Prueba de ello fue su labor en la revista Encyclopédie des Nuisances (1983-1992), que renovó el desértico panorama de la crítica radical en los años ochenta, pero que tanto ha tardado en conocerse entre nosotros. La renuncia al legado más rígido de los situacionistas, salvando alguno de sus rasgos más saludables, dio paso a un cuestionamiento más hondo del impulso autodestructivo de la sociedad industrial. Esta crítica alcanzaría la madurez con el nacimiento de las Éditions de l'Encylopédie des Nuisances, que han seguido hasta hoy redescubriendo los ancestros de esta oposición a la artificialización (Chuang-tse, William Morris, Bernard Charbonneau) y poniendo en evidencia las grietas de la supuesta radicalidad contemporánea. El mismo Semprun aportaría a la editorial algunas obras excelentes: los Diálogos sobre la culminación de los tiempos modernos, El abismo se repuebla, Apología por la insurreción argelina, o Catastrofismo, administración del desastre y sumisión sostenible. En la actualidad, la editorial Pepitas de Calabaza prepara la publicación de una antología con sus textos más relevantes.



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25 jul. 2012

Novedad editorial: 15-M. Obedecer bajo la forma de la rebelión



15-M Obedecer bajo la forma de la rebelión.Tesis sobre la indignación y su tiempo. Colectivo Cul de Sac
Ediciones El Salmón – Alicante / Madrid, Junio de 2012 – 64 páginas – 4 euros – 18,5 x 12 cm

El 15-M ha supuesto la alineación de una parte de la población, hasta ahora sólo desencantada, para la defensa por otros medios del orden establecido. Ha exclamado su pretensión de mantener las condiciones de una vida insostenible al módico precio de olvidar la opresión pasada, justificar la presente y preparar la futura. Cuando la sumisión está tan arraigada usa la forma de la rebelión para afirmar su renuncia. Lo más significativo de los indignados no son sus proclamas, aquello que gritan a los cuatro vientos, sino lo que callan, sobre lo que no tienen más remedio que guardar silencio. ¿Indignación ante qué? ¿Ante la inhumanidad del mundo que nos ha tocado vivir y el papel represivo de cualquier Estado, o ante los precios de los pisos y la inutilidad de los títulos universitarios para conseguir un trabajo bien remunerado? ¿Con qué se indigna la clase media occidental?
El tiempo de la indignación es el tiempo de la defensa de los privilegios, no el de la revolución contra el orden que los produce. Ir en su contra supondría aceptar una reducción drástica de muchas comodidades y prebendas que la organización técnica nos ofrece, y esa perspectiva no es alentadora para la mayoría. Más bien es exactamente lo contrario de lo que defienden cuando se indignan.